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Nota: Este texto sobre la película Kanal es en realidad una versión extendida del artículo publicado en la web Cine maldito, dentro de la sección Sesión doble.

Crítica de Kanal (1957), de Andrzej Wajda

Durante estos días de verano, y aunque no recuerdo ni cómo lo hice, llegué hasta un artículo de Wikipedia que hablaba sobre el levantamiento del gueto de Varsovia ocurrido durante la Segunda Guerra Mundial (1943). No fue algo premeditado, como tampoco lo ha sido ver Kanal pocos días después. Sin embargo, gracias también a lo primero, ahora tengo los acontecimientos vistos y leídos más frescos, también más ordenados.

Kanal es una cinta polaca de Andrzej Wajda que cubre un día en la vida de un pelotón de la resistencia polaca en esa misma ciudad ya derruida, en septiembre de 1944. El levantamiento del gueto de Varsovia es importante precisamente porque supuso uno de los grandes enfrentamientos de esta guerra entre polacos y alemanes y una de sus más importantes victorias (temporales).

Crítica de Kanal (1957), de Andrzej Wajda 1

También lo es por lo que significó para el pueblo polaco y judío, al que se le asocia en muchas ocasiones cierta pasividad ante acontecimientos similares, aquellos que pretenden reducir o delimitar su existencia. Anteriormente ya hubo resistencia, pero al recibir por oeste y por este, y en diversas ocasiones, posiblemente les resultó difícil organizarse. En cualquier caso, la historia de Polonia ha convertido al país en uno de los más singulares a la hora de hablar de penalidades y dificultades, sobre todo por situación geográfica europea, pero también por religión.

Kanal nos cuenta la huida de un grupo de soldados rebeldes en Varsovia, su huida a través de las alcantarillas. Es el fin de la lucha y todo está perdido. Asistimos así a la desesperanza, a la tragedia. Desde el primer minuto de metraje se nos avisa, no podemos sorprendernos. Cuando ordenan retirada, cada uno escapa por su lado y como puede, en busca de oxígeno. Mientras, la ciudad, la superficie, es asediada por bombas y rodeada por tanques alemanes. La trama es previsible a propósito, lo interesante es recordar a los caídos realizando un film de calidad, con una atmósfera oscura y por momentos bastante claustrofóbica.

Crítica de Kanal (1957), de Andrzej Wajda 3

Kanal recibió el Premio Especial del Jurado en Cannes en 1957, el mismo año que lo recibiría El séptimo sello (ex aequo), de Ingmar Bergman. Por esta misma circunstancia, resulta sorprendente comprobar que después de tantos años El séptimo sello goce de tanta fama y reconocimiento y en cambio tan poca gente se acuerde de Kanal. En ambas películas la muerte está muy presente, pero la principal diferencia –de muchas- que percibimos en Kanal con respecto a la cinta de Bergman está en el movimiento. Otra diferencia que tienen en común es el horror, productor de tristeza. La primera cinta nos acerca a la última gran guerra que azotó el mundo y cuyas huellas aún persisten hoy en día, también ideológicamente; la segunda retrata un periodo de la Edad Media castigado por la peste. Durante la Segunda Guerra Mundial se calcula que murieron 60 millones de personas (y eso siendo optimistas), la peste negra acabó con la vida de 75 millones de seres humanos, aunque bien es cierto que necesitó de más años que la guerra para esparcir su veneno. Por lo demás, son películas tan diferentes que resulta arriesgado compararlas entre sí, así como comparar datos sobre guerras y pandemias.

Cinco décadas más tarde, Wajda realizaría Katyń (2007), película que relata la masacre de mismo nombre, en concreto el asesinato de miles de oficiales polacos a manos de la policía secreta rusa en 1940. Los acontecimientos de Kanal se dan en septiembre de 1944 e incluyen además a mujeres y niños, pero, en cualquier caso, y mires donde mires, te encuentras con que el mundo está lleno de malas personas y actos terribles, de angustia, injusticia y muerte. En realidad se me hace hasta costoso intentar asimilar cuánta concentración de maldad hubo a lo largo de esos años. Wajda se esfuerza por recordarlo, aunque lo hace honrando a la memoria de los polacos fallecidos en la resistencia y creando una sensación de malestar en el espectador, de cierto dolor. Un lamento por los exterminados, los de la otra mejilla y los héroes… los héroes de la tragedia que saludarán a las generaciones futuras, como dice uno de los soldados.

Crítica de Kanal (1957), de Andrzej Wajda 2

Ahora, es verdad, las nuevas generaciones ven, desde sus salas burguesas, varias estatuas que les rememoran. Rememoran a quienes se enfrentaron a sus invasores y perecieron frente a ellos, también a quienes asumieron el destino de sus despiadados enemigos. Ante el mortífero vecino, unos pensaron que un gueto era mejor, que un tren era menos arriesgado, que un campo de concentración era más seguro. Aquellos que se enfrentaron a los nazis al final murieron, y su valentía no obtuvo premio, tampoco la entereza de los que aceptaron que no había otra opción. No me atraen los ‘héroes’ de este tipo, tampoco sus ‘cobardes’ o el ‘honor’, preferiría que no tuvieran que existir (significaría que el mundo es un lugar mejor). Pero si no hay más remedio, que vivan para nosotros, cien años más.

Crítica de Kanal (1957), de Andrzej Wajda

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