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Crítica de El equívoco

Crítica de El equívoco (The Hireling) 1

Cuando pensamos en la desigualdad social, uno se plantea cuáles son las prioridades. La desigualdad no es una, son miles. ¿A cuál hay que prestar más atención? Supongo que a la que me toca más a mí. Pero, al relacionarnos, nosotros mismos recreamos otras desigualdades entre iguales. No existen los iguales, porque existen las aspiraciones. Uno aspira. Aspira y no sabe de prioridades. ¿Debe darle más importancia al amor o al dinero? ¿Debe comprender en qué lugar está? Eso es clave para comprender que hay cierta equidistancia entre el amor y el dinero, entre la posición social de cada uno, el pasado que ha puesto a cada uno en su lugar. Hay hasta quien se preocupa por los ex que ha generado su futuro (entendido este como su pareja), y ese detalle es una nimiedad en comparación con el estatus y las circunstancias que nos forman.

Lee la reseña de Orígenes (la película), si estás interesado en otros filmes premiados en festivales de cine.

Cannes y Netflix: el conflicto de clases

Al menos así es en el Reino Unido (o era en el año 1973). Casi como una analogía de lo que es hoy Cannes, la lucha de clases entre el cine de cine y el cine de televisión. Y aun así, frente a todas las novedades, parece que la historia se repite, una y otra vez, a pesar de modificar a los protagonistas. Esos años 70 y 80 que representaron un cambio de paradigma, cuando algunos de los cineastas más valorados de su tiempo se pasaron a la televisión porque les ofrecía un mundo mayor de posibilidades. Y sin embargo aún realizaban montajes directos para el cine, debido al interés que generaban sus películas. Ahora, con según que autores, no hay tanto interés, pero vaya si lo hay también. Lo interesante, en cualquier caso, es que en esta lucha de clases, ninguno pertenece a la clase desfavorecida. Me imagino a alguien de Netflix ante esta situación. “¿Dicen que no podemos participar en Cannes? Vale. A ver, si total: antes ese cine representaba el vanguardismo y las nuevas tendencias, ahora es siempre el cine de los mismos”.

La lucha de clases en el cine

Joder, qué duro el tío ese de Netflix, ¿no? Suerte de Haneke, que con su mordacidad representando a los burgueses ricos nos da una puta lección de humildad a todos, incluido él mismo. Y dejad de sorprenderos con lo de Almodóvar y sus opiniones: una serie no es una película y no tiene que presentarse a Cannes (bueno, salvo si es La mejor juventud, claro, que por lo que sea…). El caso es que, de hecho, la lucha de clases existe, y cada uno debe comprender en qué lugar está. ¿Qué es eso de renovarse o morir? Si se puede ser viejo constantemente, a las fotos me remito.

Foto en grupo de Cannes 2017

No sabemos lo que pensaría Alan Bridges de todos estos temas. El director de El equívoco falleció en el año 2013, pero su película, presentada en Cannes antes de su estreno oficial en salas (de cine), retrata todas estas diferencias. Todo lo que nos separa por el ser frente al estar. Lo que pasa si no entiendes tu lugar. De hecho, en sus escasos 108 minutos de metraje, siempre deja clara su vocación, no esconde sus cartas y desde el primer momento lo presenta todo sin reparos. Uno es lo que es por donde viene, fin. Si cometes el error de abandonar dicha certeza, puede que te estampes contra una pared. Y como tal, El equívoco es una cinta entretenida y muy interesante que retrata a la perfección cómo funciona(ba) la sociedad, especialmente la inglesa, llena de señores y señoras, y de súbditos sociales. Una sociedad que no valora tu opinión en Twitter, por más TT que montes, y que pone en su lugar al que se intente escabullir de él.

Suerte del cine en tu casa frente a la presentación de películas como Yo, Daniel Blake entre alfombras rojas y estrellas saliendo de ferraris.

Reseña escrita para Cine maldito.

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