El Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia (y sus protagonistas) II

Científicas extranjeras que recordar y reivindicar

Siguiendo con la temática relacionada con el día 11 de febrero, Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, continuamos narrando la vida de alguna de todas esas mujeres apasionadas por el mundo científico. Como ya hicimos un repaso de algunas de las mujeres españolas dedicadas a la ciencia y la investigación, en esta ocasión dedicaremos este post a otras mujeres científicas de todo el mundo.

De nuevo, volvemos a recomendar la página 11 de febrero, donde no solo encontrareis la programación con todos los eventos especiales que se harán todo este mes en España, sino todo tipo de información acerca de estas y otras muchas mujeres científicas, ilustraciones realizadas para conmemorar este día, juegos de cartas, biografías, etc.

Científicas extranjeras que recordar y reivindicar

Se trata de divulgar y dar a conocer la labor que hicieron a pesar de que muchas de ellas fueron “olvidadas” debido al machismo imperante en la época, que impedía que fueran reconocidas públicamente o bien que las privaba del ejercicio de su trabajo en todo su esplendor.

Rosalind Franklin (1920 – 1958)

Rosalind Franklin

Fue una química y cristalógrafa inglesa. Su trabajo ayudó mucho a la comprensión de la estructura del ADN, gracias a las imágenes que tomó por difracción de rayos X que demostraban la estructura de doble hélice, siendo la más conocida la fotografía 51. Sin embargo, se dio más valor a los hallazgos realizados por Francis Crick y Maurice Wilkins sobre el mismo tema y de hecho ellos recibieron el premio Nobel más tarde, cuando ella ya había fallecido a los 37 años por un cáncer de ovario. También realizó muchos trabajos sobre el carbón, sus propiedades y aplicaciones (por ejemplo para la fabricación de máscaras de gas utilizadas en la Segunda Guerra Mundial) y sobre las estructuras moleculares de los virus.

Hedy Lamarr (1914 – 2000)

Hedy Lamarr

Comenzó los estudios de ingeniería con tan solo 16 años hasta que los abandonó para formalizar su carrera de actriz (fue la primera mujer en protagonizar un desnudo integral para una película comercial). Esta austríaca a la que sus profesores calificaron de superdotada, tuvo que casarse por imposición paterna con un comerciante de armas amigo de gente como Hitler o Mussolini. Controlaba todo lo que hacía, y por eso hasta tuvo que dejar de ser actriz. En el 37 escapó de su marido a Estados Unidos, donde cedió a las autoridades toda la información confidencial que sabía sobre el régimen nazi y se propuso contribuir a la victoria aliada. Fue allí donde junto con George Antheil inventó la primera versión del espectro ensanchado que permitiría las comunicaciones inalámbricas de larga distancia, lo que más tarde serviría de base para los sistemas de telefonía móvil, GPS o WiFi. Les concedieron la patente, aunque no se utilizaría hasta el 62.

Ada Lovelace (1815 – 1852)

Ada Lovelace

Fue una matemática y escritora británica. Su nombre de nacimiento era Augusta Ada Byron… sí, era hija del famoso poeta Lord Byron. Es considerada la primera programadora de ordenadores gracias a un algoritmo que diseñó para ser procesado por la Máquina analítica, proyecto en el que trabajaba junto a su gran amigo Charles Babbage. En su trabajo “Notas”, Ada describe una serie de operaciones, un código, mediante el cual se obtendría una secuencia de números en la Máquina analítica. Era el primer algoritmo diseñado para ser ejecutado por un ordenador, aunque nunca se usó puesto que dicha máquina no se construyó. Los científicos de la época no tomaron en serio su trabajo por el mero hecho de ser mujer. No fue hasta 1953 que se reconocieron sus notas como una descripción del software de un primer modelo de ordenador que era la mencionada Máquina analítica. Murió por cáncer de útero a los 36 años.

Inge Lehmann (1888 – 1993)

Inge Lehmann

Fue una sismóloga y geofísica danesa. Realizó las primeras pruebas de magnitudes de seísmos y sus consecuencias y descubrió la discontinuidad que separa el núcleo externo de la Tierra del interno, llamada Discontinuidad de Lehmann en su honor. Este descubrimiento se basa en el hecho de que, durante los movimientos sísmicos, las ondas P se desvían y aceleran al atravesar la discontinuidad que separa las dos partes del núcleo, una parte sólida recubierta de una parte líquida. Antes de esto se pensaba que el núcleo de la Tierra era completamente líquido. También se hace referencia con Discontinuidad de Lehmann a la que existe en torno a 200 km de profundidad en el manto terrestre, puesto que también la descubrió ella. En 1971 se le concedió la medalla William Bowie, un importante galardón de la Unión Geofísica Americana, convirtiéndose en la primera mujer en recibirla.

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