Me han subido el IRPF

Montoro me ha subido el IRPF

Me han subido el IRPF. A mí y seguramente a millones de personas que también tienen un sueldo más bien tirando a mediocre y a los cuales una reducción de 150€ de un mes para otro nos hace un poquito la puñeta.

¿Por qué no le suben el IRPF a un señor de estos que se dedica a correr dando patadas a un balón? Que conste que no es por nada personal. Me vale esta “profesión” como cualquier otra en la que se cobren cifras mensuales que una persona de a pie  no cobrará ni sumando todos los sueldos de su vida laboral.

Con uno al que se lo subieran, se podría pagar el aumento de ayudas que se piden para ciertos colectivos, por poner un ejemplo de las cosas que se escuchan actualmente. Con ese aumento (en tan solo un mes), se podría recuperar el dinero que se ha ido sacando de la hucha de las pensiones. Con ese aumento se podría invertir en Sanidad y Educación, o más que invertir, recuperar lo que se ha recortado… Y así podría seguir eternamente, con ejemplos que a mí me parecen obvios pero que se ve que para otros son un conjunto de algoritmos incomprensibles. ¡Vaya! No sé por qué, me acaba de venir a la mente lo de los sueldos vitalicios de algunos…

En fin, que yo soy solo una persona indignada a perpetuidad más (hasta la costumbre que lleva a una percepción de normalidad), cuyas palabras se las llevará el viento, porque no hay más ciego que el que no quiere ver y supongo que no hay más sordo que el que no quiere oír. Pero no creo ser la única que se pregunta ¿cómo es posible que siempre acabemos pagando los de siempre? Pagando en sentido literal y figurado. Y lo que más me inquieta, me atormenta y me perturba: ¿cómo es posible que gente que siempre está pagando, literal y figuradamente, siga dándole su voto a los mismos, los que se encargan de que su situación sea la que es? Sólo se me ocurre que se trate del “complejo de clase media” que tienen ciertas personas, que prefieren engañarse e interiorizar ideas tipo “hago horas extra (gratis) porque me apasiona trabajar 12 horas diarias. Algún día me rentará”, o “no me cojo vacaciones, porque eso fomenta la vagancia y yo no necesito descansar”, o “me han bajado el sueldo, pero es que todos tenemos que hacer un esfuerzo”. Todos menos algunos.

La clase obrera no, pero el orgullo hetero sí

En vez de asumir la cruda realidad, que es que  la clase media ya no existe (si es que alguna vez la hubo). Que somos las personas de clase obrera las que hacemos siempre los mayores esfuerzos, las que sufrimos los recortes, las bajadas de sueldos, las subidas de impuestos, los cambios fiscales, legislativos, sociales, etc. Que por más que algunos se empeñen en aparentar, no dejan de seguir siendo unos muertos de hambre viviendo una vida de mentira y, en el fondo, de sufrimiento y penas que pagar. Que la clase obrera no es obrera, en gran parte, pero es clase.

En algunos medios esto se explica muy bien, en otros no tanto. Mi resumen: gracias a la crisis los ricos son más ricos y los pobres son más pobres. La distancia entre ambos ha aumentado, ya no hay término medio. Si en algún momento te sentiste clase media, tal vez lo sigas pensando, pero sólo el rico es rico, y más que antes.

Solo hay clase muy alta y clase baja o muy baja. Y punto. Y de nada sirve fingir ser lo que uno no es. Pero si la otra opción es resignarse y pensar “más vale malo conocido…”, pues tampoco vamos por el buen camino. Es necesario que cambien muchas cosas y, para que las cosas cambien, tiene que cambiar la mentalidad de muchas personas. No podemos dejar que el miedo controle nuestras vidas. Si uno no es dueño de su propia vida, ¿para qué vive?, ¿qué somos, robots? ¡Despierta, ser humano!

Enlaces patrocinados

Deje su respuestas

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies