Quarter-Life Crisis, de Judah & The Lion

Judah & The Lion

Hace tiempo que no recomendamos canciones o bandas en nuestro blog, sin embargo seguimos escuchando y descubriendo bandas y temas a diario, eligiendo mentalmente nuestros favoritos sin ningún criterio estricto más allá del buen sabor de boca que nos dejan y de los que más queremos escuchar a lo largo del día.

En esta ocasión queremos hablarte de Judah & The Lion y su animado y deprimente single (aunque con un punto sardónico a la par que crudo) Quarter-Life Crisis, que nos habla, como su propio nombre indica, de la crisis del cuarto de vida; una canción repleta de coros, vitalidad musical pop cadenciosa y lo suficientemente fresca como para que nos pueda acompañar lo que queda de primavera y parte del verano. Rabia distraída y lozana contra la vejez de los que no saben qué es la vejez (salvo poco a poco), pero sí las crisis de la edad.

Así son Judah & The Lion en realidad: divertidos, despreocupados y juveniles. Himnos creativos que mezclan el folk y el rock y lo convierten simplemente en música moderna, entendiendo este término como una sensación, no como una postura ante los demás para que puedan conocer lo que no eres. Así, no sólo con Quarter-Life Crisis (aunque especialmente con este tema), sino con la mayoría de sus composiciones, Judah & the Lion crean un sonido que les pertenece por completo. Desde lo más propio y terrenal de su origen (Nashville), hasta el paso más allá que supone el hip-hop (en dosis no muy fuertes).

Entre las influencias de Judah & the Lion (banda formada en sus inicios por el cantante Judah Akers, el batería Spencer Cross, el guitarrista (¿?) de la mandolina Brian Macdonald y el encargado del banjo Nate Zuercher, ahora un trío) podemos encontrar gran parte de las bandas rock anglosajonas más famosas de la década de los 2000 (e incluso de los años 90), desde Nirvana hasta Blink-182. Aunque la banda no sólo tiene influencias en su sonido, éstas van un poco más profundo, viajando como teloneros de grupos como Incubus y Jimmy Eat World, de quienes se consideran fans abiertamente.

En palabras de los propios miembros de la banda, años antes de formarse como Judah & the Lion, crecieron en rincones separados de los EE.UU., escuchando variados y muy diferentes estilos de música, siendo receptivos a todo lo que se les presentó. Según afirman, todo les encantaba: el toque personal de los artistas, el ritmo del hip-hop, el impulso del rock & roll, la pegada del pop. De este modo, cuando se conocieron en la universidad, los cuatro músicos combinaron esos diferentes orígenes de la forma más natural, y esos diferentes sonidos han formado uno que se puede escuchar aquí.

Con su tercer álbum de larga duración, Pep Talks (2019), estos jóvenes músicos se consagran e iluminan durante unos instantes todas esas influencias que han ido incorporando a su estilo y convirtiendo con los años en algo muy suyo, superponiéndose de una forma muy natural. Es un sonido de gran variedad, con bajos fuzz, percusión de hip-hop, riffs de banjo distorsionados y melodías amplificadas que se mezclan en la misma olla de creación musical. “No hay límites”, dice el líder Judah Akers, “queríamos hacer algo crudo, algo con actitud. Todos crecimos amando estos ritmos hip-hop, así que ¿por qué no hacer un álbum que tenga el coraje de Run DMC o Beastie Boys, junto con todos los instrumentos populares que tocamos?”. A nosotros nos han convencido, ¿y a ti?

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