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Que el mundo está loco ya lo dejaba caer Barry McGuire (que no Aguirre) en el tema Eve of Destruction, una canción pacifista compuesta por P.F. Sloan contra la guerra de Vietnam, y que pasó de voz en voz por diferentes grupos de diferentes países e idiomas que intentaron transmitir este simple mensaje que no parece haber calado hondo en mucha gente, desde luego no en aquélla que tiene la posibilidad de darle a botones rojos en casos de emergencia.

Intuyo que el mundo siempre ha estado como una regadera (entendiendo por mundo el humano), pero no puedo juzgar a ciencia cierta, ya que no he vivido en todas las épocas y sólo sé de lo que he leído, visto y digerido. Sin embargo, si por un casual, decidiéramos fijarnos sólo en lo que está ocurriendo actualmente, nos daríamos cuenta de que el ser humano es, defendiendo ante todo su raciocinio, el peor ser vivo de todos los existentes en este planeta Tierra, y por contracción España. El ser humano es el Odio personificado, el Demonio en la tierra, el inventor de la guerra, un destructor que hace anuncios muy bonitos para la televisión.

Luego, dentro de los parámetros actuales, los temas que más atención están generando, más debate y más levantan ampollas, estarían la(s) guerra(s), los nacionalismos, los ejércitos y los rebeldes. Esas cosas que existen para beneficio propio de gente con poder que se aprovecha de la incapacidad de algunas personas para ver más allá de su nariz, de ver que si han nacido aquí o allí ha sido por pura casualidad, que creen que los ejércitos están para protegerte de que te invada nadie, pero amigo, eso es porque hay otros ejércitos, no porque sean necesarios en sí mismos. Para, en definitiva, que estos poderosos puedan hacer lo que les plazca siempre que quieran: invadir países, aniquilar civiles sin miramientos (aquí huele a gaseoducto, alguien se ha peído, pues de aquí a Gólgota, algo está podrido) y manipular realidades.

Por otra parte, todo el mundo está harto de la corrupción en las altas esferas (ésa a la que otros muchos defiende porque parece que les den de comer), pero el mamoneo de mucha gente de a pie justifica cualquier cosa porque es incapaz de ponerse en la piel de los demás (asume a quién debe apoyar sin más), lo argumentan diciendo que los demás tampoco se ponen en la suya y por encima de todo asocian su justicia como la más justa, basada en sus vivencias y experiencias, como si la reacción que ésta pudiese generar no trajese a cambio las ganas de justicia de la otra parte. Ejemplo minimalista:

Tú me atracas en mi puesto de trabajo, este hecho afecta a mi salud, mi dinero y mi familia. Haciendo uso del acervo popular: ahora me aprieta el zapato, hecho por el cual te odio y considero que mereces la muerte, y -si por algún casual Gandalf no te convence cuando dice que nadie debería decidir quién debe morir y quién no- al llevarla a cabo generaré odio en el pariente/amigo/pareja del susodicho atracador, y ahora, asumiendo que piensa como yo -esto es, hombre de bien- decidirá hacer justicia matándome a mí o a algún ser querido y así hasta que no quede nadie.

Tanto fan de la Guerra de las galaxias y tanto tío que se sabe la mítica frase al dedillo, y luego todo el puto mundo matándose por unas cosas o por otras, como si no hubiese un mañana…

…Y algún día no lo habrá.

En relación con el odio y la guerra, recomendaría ver la trilogía de La condición humana, una buena manera de mejorar nuestra amplitud de miras.

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