¿Qué tienen en común El día que murió la música, Don McLean y Killing Me Softly with His Song?

El día que murió la música

Así de primeras, el título de este post suena impactante. Algunos os preguntaréis, ¿cómo que el día que murió la música? ¿qué es eso? ¿acaso la música puede morir? Hombre, pensando en algunos géneros musicales, podría decirse que, si no ha muerto, está siendo asesinada, pero bueno, no es ese el tema en el que nos vamos a centrar en este post.

La música no puede morir, y menos mal, porque para algunos supone una válvula de escape dentro de sus vidas, de sus problemas, una manera de, por un momento, olvidar lo que sucede a nuestro alrededor, simplemente dejarnos llevar por el ritmo, las notas, las palabras que quien hayamos elegido nos cante.

Otra cosa es que cuando nos enteramos de la triste noticia de la muerte de algún gran músico, sintamos que una parte de la música ha muerto, así como una pequeña parte de nuestro corazón. Personalmente, eso fue lo que sentí cuando murieron Michael Jackson, Amy Winehouse o Chester Bennington. Cada uno de ellos aportaba su granito personal a la música y su pérdida supone un hueco que, aunque se llene con nuevos artistas, no será igual.

A cada uno os pasará esto con distintos artistas que os hayan marcado, para cada uno de nosotros el día que la música murió tiene una fecha distinta. Sin embargo, hay un día que es considerado oficialmente “el día que murió la música” y este es el martes 3 de febrero de 1959.

¿Qué pasó el día que murió la música?

¿Qué pasó el día que murió la música y qué lo hace merecedor de semejante título? Pues eso os vamos a contar en este post, pero así, en resumen, ese día los compositores y cantantes de rock and roll Buddy Holly, Ritchie Valens y The Big Bopper («J. P.» Richardson) fallecieron en un accidente de avioneta (en el que también falleció el piloto Roger Peterson) durante uno de sus viajes que formaban parte de la gira que estaban realizando por Estados Unidos.

Este día marca el inicio de la historia del rock and roll según Don McLean en su American Pie, canción publicada en el año 1971 y que repasa esa década musical.

Buddy Holly

Buddy Holly tenía solo 22 años el día que, con su fallecimiento, también murió la música. Era considerado un pionero del rock and roll y aunque su corta carrera profesional solo duro 5 años, le dio para publicar 3 álbumes de estudio y convertirse en toda una institución, una leyenda y una inspiración para otros grandes de la música como los Beatles, los Beach Boys, los Rolling Stones o Freddie Mercury.

A sus 5 añitos, Buddy ya cantaba con sus hermanos y tocaba varios instrumentos. Grabó sus primeras canciones con un grabador de alambre y formó parte de varios grupos entre los años 1953 y 1958, como The Crickets. Gracias a su amistad con Elvis Presley, Buddy y The Crickets actuaron como sus teloneros y poco a poco comenzaron a ser más conocidos. Entre sus éxitos juntos destacan Everyday, Peggy Sue, Oh Boy! o Maybe Baby.

A finales de 1958 inició su carrera en solitario y como andaba algo mal de dinero, accedió a participar en la gira Winter Dance Party, que consistía en varios conciertos en distintas ciudades durante tres semanas.

Fue después de uno de esos conciertos, volviendo de Iowa junto a Ritchie Valens y The Big Bopper, cuando sucedió el trágico accidente que acabaría con sus vidas. Un 3 de febrero que sería denominado el día que murió la música. Y todo porque se había estropeado la calefacción del autobús en el que viajaban y con tal de no pasar penurias por el frio (algunos sufrieron congelaciones), alquilaron la avioneta.

Ritchie Valens

Por su parte, Ritchie Valens, que tenía 17 años ese fatídico 3 de febrero, empezó su carrera junto al grupo The Silhouettes. Ya entonces le apodaban el “Little Richard regional”. Fue Bob Keane quien le ayudó a grabar sus 2 únicos álbumes en el estudio de su casa y también quien le sugirió que cambiase su apellido Valenzuela por Valens, para que al público de habla inglesa le fuese más fácil pronunciarlo y recordarlo.

Destacan sus canciones Donna, dedicada a su entonces novia, Come On, Let’s Go y su versión de La Bamba (homenaje a sus orígenes mexicanos). La Bamba además es el nombre de la película de 1987 que se hizo basada en la vida del joven Ritchie.

Dicen que Ritchie Valens se “ganó” su puesto en la avioneta jugando a cara o cruz frente a otro artista, Tommy Allsup, perteneciente a The Crickets. Qué cosas tiene la vida…

The Big Bopper

Y el tercer músico que acompañaba a Buddy y Ritchie era Jiles Perry «J. P.» Richardson Jr., más conocido como The Big Bopper. Este muchachote carismático, que a pesar de ese vozarrón, solo tenía 28 años cuando sucedió el accidente, empezó trabajando como DJ en una emisora de radio. De hecho, en 1957 consiguió un récord por pasar cinco días, dos horas y ocho minutos seguidos pinchando 1.821 canciones y aprovechando los informativos de cinco minutos para ducharse.

También tocaba la guitarra y componía sus canciones, siendo la más famosa Chantilly Lace, que fue la tercera canción más escuchada en 1958 en los Estados Unidos. Durante el Winter Dance Party, Jiles cogió la gripe, entre el frío que hacía por esas fechas (varias decenas de grados bajo cero) y que el autobús no tenía calefacción, y le pidió a Waylon Jennings (de The Crickets) su sitio en la avioneta para llegar al médico, a lo que éste accedió de buen grado.

Las condiciones climatológicas dificultaron el vuelo que acabó estrellándose y terminando con las vidas de los jovencísimos artistas y el piloto.

American Pie, o cómo Don McLean habló del día que murió la música en su canción

American Pie, de Don McLean

En 1971 el cantautor estadounidense Don McLean escribió su canción American Pie en la que se refería a este triste evento como el día que murió la música. En la canción hace un repaso de la historia del rock and roll empezando por el 3 de febrero de 1959 fatídico y llegando hasta 1970. Habla de la pérdida de la inocencia en la cultura del rock and roll y de cómo ha ido cambiando, haciendo referencia a artistas, a modas de la época, a objetos, etc.  

Durante 8 minutos de canción, Don va repasando y recordando cómo eran las cosas the day the music die. Nunca se mencionan los nombres de los artistas fallecidos, aunque el álbum iba dedicado a Buddy Holly y McLean nunca ha aclarado exactamente el significado de American Pie, que cada uno interprete lo que quiera… Melancolía, nostalgia, aceptar que las cosas cambian, que perdemos unas y ganamos otras. Todo esto nos cuenta Don en esos 8 minutos en los que no podemos parar de escuchar su dulce e hipnotizante voz.

Killing Me Softly with His Song, o cómo Roberta Flack respondió a la canción de Don McLean

Roberta Flack

Y eso fue lo que debió pasarle a la cantante Lori Lieberman cuando acudió a un concierto de Don y se quedó “flipando” con él. Cuando se lo contó a los compositores Norman Gimbel y Charles Fox, les dijo que Don la “había matado suavemente” con su canción. De hecho, le inspiró para escribir un poema y de ahí surgió la canción Killing Me Softly With His Song, que también llegó a cantar en español bajo el título Toda Mi Vida En Su Canción, y que finalmente popularizó Roberta Flack en 1973 y más tarde los Fugees en 1997, entre otros.

Sin embargo, mucha gente piensa que esta canción hace referencia a American Pie y no es verdad. La canción que inspiró a Lori era Empty Chairs, anterior a American Pie pero que nos genera esa misma catarsis y sentimientos de nostalgia. Que no sabe uno si llorar, aplaudir como un loco o ambas. Y es que Empty Chairs es un claro ejemplo de lo que uno no sabe que tiene hasta que lo pierde. Si prestamos atención a la letra de Killing Me Softly, entendemos perfectamente cómo se sintió Lori al escuchar cantar a Don.

El caso es que la versión de Killing Me Softly que lo petó fue la de la cantante de soul estadounidense Roberta Flack, que ganó el Grammy en 1974. Lo había ganado también el año anterior con su canción The First Time Ever I Saw Your Face.

Si nos quedaba alguna duda de la importancia de la música y sus funciones, vemos con esta historia cómo la música ha sido un nexo entre diversos artistas y épocas, una manera de comunicarse y de contar historias que permanecerán siempre entre nosotros. Como en la película de Coco, que mientras alguien nos recuerde, no morimos, pues lo mismo con las canciones.

Porque siempre habrá alguien que cante una canción que nos recuerde algún momento de nuestra vida o incluso nos inspire para crear otra canción. Como en una conversación, pero con notas musicales e instrumentos.

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